¡Entrada informativa y fugaz!
A partir de ahora las manicuras que publique en este blog, irán acompañadas de una valoración acorde a su nivel de dificultad. Este nivel (medido en limas de uñas jaja) lo decido basándome en diferentes criterios bien simples, aquí los veis:
Al principio de cada tutorial sobre uñas veréis estas limas, pero no os preocupéis, haré siempre link a esta tabla para que no se pierda nadie por el camino.
Con esto pretendo que sea mucho más cómodo y más rápido el decidirnos a hacer una manicura según nuestras capacidades. Se me ocurrió hacerlo porque por norma general, cuando uno consigue algo que se había propuesto, acto seguido le parece que no era tan difícil como pensaba en un principio. Por esa misma razón, porque yo soy de las que pecan con lo de "¡pues era facilísimo!" creo muy conveniente hacer una lista de este tipo, para que cada uno decida si ese diseño que ha visto le parece difícil o no.
Como veis la tabla es muy básica, no entramos en muchos detalles, y me parece que es lo correcto, que sea fácil, intuitiva y en definitiva, que nos simplifique la labor :)
¿Te gusta la idea? ¿La quieres en tu blog? A continuación dejo los links de descarga de los cuatro archivos que necesitáis: La tabla (para explicárselo a vuestros lectores) y las tres mini imágenes (de una, dos y tres limas). Están en JPG y pesan poquito.
¡Que las disfrutéis!
Si tenéis alguna duda, os falla algún link o estáis un poco perdidos, aquí me tenéis :)
NOTA: He modificado un par de imágenes que podíais encontrar en esta entrada sobre animales bajo experimentación de cosméticos, ya que podían resultar demasiado violentas para los lectores más sensibles. Si queréis verlas, en Google está todo. Os animo a que les echéis un ojo, y a que os hieran tanto como a mí para así concienciarnos de una vez por todas. Recordad que es muy importante difundir el mensaje: "Si hace daño, no lo compres" _________________________________________________________________________
Hace mucho tiempo escribí algo sobre la experimentación con animales, y me gustaría que este tema siguiera saliendo a la luz, y siguiéramos teniéndolo en mente como algo actual y existente, y que no hagamos oídos sordos, sea cual sea nuestra opinión sobre ello.
Buscando en Google sobre este tema llegamos a montones de webs diferentes, por lo general poniéndolo a caer de un burro e intentando que cada vez más gente deje de fomentar el (ab)uso de los animales. Dentro de todo este tema, que todos -creo- de primeras llamamos "salvajada" como poco, existe una gran controversia. Sí. Hay quien entiende que testear en animales es útil y necesario. Quizá tú seas un@ de ell@s.
Pero vayamos primero a lo que os quería decir, antes de entrar en el debate.
Debe de ser porque llevo ya dos o tres semanas sin salir de fiesta, que hoy tuve que sacar los pinceles y "rebozarme" los ojos en sombra para quitarme la necesidad de verme bien arreglada de una vez. Hace mucho que no me maquillo marcando tanto los ojos, me he pasado al bando de los labiales, así que no me atrevo -todavía- a cargar mucho las dos partes a la vez.
Quizá por esa razón, hoy que no me iba a pintar los labios me ha salido esto: ¿Os gusta? Lo he bautizado "GreenTeal" porque, aunque no tengo el color original, entremezclando he conseguido llegar al que es mi favorito, aunque con una tonalidad algo más verdosa. Las mezclas las he hecho tal y como os explicaba en esta entrada, capa sobre capa. Aquí tenéis lo que he utilizado, sin contar base para sombras ni base de maquillaje en general. Sobre los párpados va la sombra verde de Kiko (Long Lasting Stick Eyeshadow nº 10), difuminándola hacia arriba y hacia el rabillo con un pincel plano (smudger 226 - Zoeva).
Y sobre ella, cubriendo todo menos el lagrimal, apliqué la sombra verde en crema con destellos dorados (Color Resist de L'Oreal, tono 25 "Golden Green") a toques. | | Para el lagrimal (llevándolo hacia la linea inferior) utilicé esta sombra de la paleta Star Secrets de L'Oreal, un blanco achampanado precioso para iluminar.
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Con la sombra 086 de N.Y.C. (celeste con destellos verdes) y un pincel (crease 228 - Zoeva) maquillé la banana, trabajando bien la unión de los dos colores. También lo apliqué levemente sobre la linea de pestañas inferiores. Para dar profundidad a la mirada, con un pincel tipo boli (Pencil 230 - Zoeva) apliqué una linea fina y muy difuminada de un negro antracita, también de la paleta de L'Oreal, sobre el rabillo del ojo y discretamente por la banana.
Como el iluminador de cejas que utilicé es en formato lápiz (Deliplus) y no en polvo, lo apliqué antes de terminar de maquillarme los ojos. Una vez bien extendido disimulé la unión entre este iluminador y las sombras verdosas, con la sombra 122 de Kiko, y la ayuda de un pincel de cerdas largas (Ket Professional - 55).
Para terminar, delineado estrecho en la parte superior, ensanchando el final y alargando el rabillo, y también en el último tercio de la linea de las pestañas inferiores. En la linea de agua el mismo iluminador de cejas (es cremosísimo y muy económico, os lo recomiendo para las dos funciones). Un par de capas de máscara de pestañas (Extra WOW Lash de Rimmel) ¡y fin!
¿Qué os parece? ¿Os ha gustado? ¿Qué cambiaríais de este look? ¿Os pondríais un color así en vuestros ojos?
No seáis muy crueles, ¡que es mi primera vez publicando algo así jajaja! Espero vuestras críticas de expertas y no expertas, que de todo se aprende :)
¡Un besote y mil gracias por estar ahí! ¡Cada vez somos más!
PD: La semana que viene tengo un examen muy importante para mí, seguramente hasta después de hacerlo no publique nada más, espero que no os enfadéis mucho jaja :)
Todas tuvimos en algún momento una sombra de ojos de este tipo: las compramos con toda la ilusión del mundo, bien porque oímos buenas críticas de ellas, bien porque en la tienda probándolas con el dedo parecían buenas, o incluso porque no estaban mal de precio y el packaging nos conquistó. El caso es que al llegar a casa y estrenarlas con toda la alegría del mundo... el chasco nos da en la cara sin ningún tipo de piedad. Ahora el producto ya está abierto y usado, así que ¡no se puede devolver! ¿La vas a tirar? ¿En serio? Al menos antes, intenta algo diferente:
Cómo sacar partido a las sombras "Decepción" Fácil, muy fácil.
Las sombras no tienen por qué ser única y exclusivamente para los ojos, también podemos utilizarlas para otras cosas. ¿Que se me está yendo la pinza? A veces sí, pero mira:
♥ Si nuestra sombra tiene demasiada purpurina para nosotras, podemos utilizarla para decorar unas tarjetas de cartulina, unas bolas de Navidad, una máscara de carnaval... Basta un poco de pegamento e imaginación. Por experiencia os digo que la mayoría de las veces, el resultado es mucho más bonito que con la purpurina que se compra directamente para manualidades, pues queda más sutil, más elegante :)
| | ♥ Para las uñas también hay algo, y es que una sombra que se pase de brillos o que tenga una intensidad que no nos guste, puede ser, junto con esmalte transparente, una nueva apuesta para nuestras uñas. Para hacerlo no se necesita nada especial, con un pincel (baratito, de manualidades) y una superficie plástica en la que poder echar los ingredientes y remover esta mezcla, basta. Acordaos de sellarlo con un top coat para que el acabado sea perfecto ¡y preparaos para recibir preguntas sobre esas uñas tan chulas!
| | ♥ Si lo que pasa es que tiene un color más intenso de lo que esperábamos -algo habitual en pedidos online- y tampoco nos vemos con ello por la calle, podemos darle una oportunidad como intensificador de color para cualquier material. Por ejemplo, después de pintar un marco de fotos, podemos darle unos toques de color con nuestra sombra y la ayuda de un pincel. Acordaos de proteger esto con un barniz y el resultado será espectacular.
♥ Y si lo que queremos es utilizarla a toda costa en nuestros ojos pero la sombra es de pigmentación débil, lo mejor es aplicarla sobre una sombra más intensa. Jugando con diferentes colores y tonos, la mezcla entre las dos sombras le dará unos matices diferentes al look, y el resultado puede ser impresionante.
¿Se te ocurre otra manera de aprovechar esas sombras "Decepción"? ¿Quieres compartir tu idea? Te esperamos en los comentarios, ¡estaremos encantadas de leerte!
El viernes pasado, empezamos el fin de semana yendo de visita al Jardín Botánico. Es un terreno gigantesco, me parece imposible verlo entero -y bien- en un día. Nosotros fuimos solamente una hora, así que os podéis hacer a la idea de tooodo lo que nos queda por ver. Por si no conseguís imaginarlo, podéis mirar el plano general del Jardín, y os diré que nosotros vimos poca cosa de la parte 3 y mucho menos de la 2. Para cuando llegamos a pisar la parte 4, ya era hora de irse. Según el folleto tiene más de 16 hectáreas visitables (de un total de 25). Vamos, una burrada, es inmenso.
Lo suyo es ir en grupo y contratar la visita guiada, así nos enteraremos bien de todo lo que estamos viendo. Como nosotros fuimos con el tiempo justo de tirar cuatro fotos e irnos, fuimos por libre. Y claro, cuando uno va por libre pueden pasar dos cosas: o domina la situación, o se pierde. Por mi parte me vi metida en un entresijo de caminos y puentecitos, hasta el punto de llegar a pensar algo así como en las películas "¿estaremos andando en círculos?" jajaja. La verdad es que aun con esa sensación de estar algo perdida, fue muy divertido :)
| Un gigantesco plátano de sombra (desde mi vista de hormiguita a su lado) | Detalle de planta de papiro (¡alucinante!) Narciso Trompeta (¿cómo pude tenerle manía a esta flor?)
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Siguiendo nuestra peculiar ruta (libre albedrío, podríamos llamarla) entramos en la zona 3, la base de este Jardín:
El Jardín de la Isla. Un "edén" de la segunda mitad del siglo XIX, construido por Florencio Valdés, un industrial que quiso integrar la magia del agua con la belleza de las plantas, para regocijo suyo, de su familia, de sus amantes, empresarios, artistas, toreros, y miembros de la aristocracia liberal que se acercaran a conocer dicho paraíso. Echándole un poco de imaginación, podemos darnos cuenta de lo que sería tener en propiedad algo de este estilo, en los tiempos sin agua corriente ni unas buenas condiciones higiénicas para la gente de a pie. Creo que la palabra "lujo" se nos queda corta.
Caminando, caminando, nos encontramos con la zona de bonsáis, y la pista de tenis (sí, sí, pista de tenis) con sus bancos a los lados para disfrutar de los partidos de verano. ¡Quién vería a las señoras con sus sombrillas, aplaudiendo los sets y los chascarrillos de los hombres jajaja! | Esto que veis es la pista de tenis, con Diego al fondo haciéndome de modelo :) | Un bonsái (no encontré el nombre). De fondo, la pista.
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Después de esto, seguimos nuestra ruta hasta llegar a La Mesona, una mesa enorme hecha de piedra, rodeada de camelias que hacían de este punto un acogedor lugar de reuniones.
| Aquí Diego una vez más haciendo las veces de modelo para que veáis la proporción.
| Esto es una camelia, ¡son muy, muy bonitas! |
Dejando atrás La Mesona, seguimos un sendero hasta llegar a la caseta de baños y la piscina. Toda casa de lujo tiene que tener una, ¿no? Don Florencio Valdés no iba a ser menos: | La antigua caseta de baños, ahora libre de muebles y acondicionada como exposición sobre D. Florencio. (Seguro que aquí cayó más de un morreo jaja)
| Parte de la piscina. Supongo que en otros tiempos el agua no estaba estancada y se veía el fondo.
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| Diego como parte de la decoración de la piscina. (Bueeeno vale, estaba haciendo fotos serias, no quisiera yo hacer burla) | Aquí salgo yo, imaginándome que era una señorita rica de 1890 a punto de bajar a darme un chapuzón :)
| Y aquí la escalera desde la que me fotografié. Cuántas huellas tendrá que no vemos... |
Al pasar la piscina llegamos al estanque de la noria, con mini cascada incluída. Precioso.
Para terminar encontramos los árboles que llaman enamorados. Antes de entrar me habían comentado que estaban en el Jardín de la Isla y al ir sin guía tuvimos que ir mirando uno a uno los árboles buscando dos que estuvieran unidos por alguna parte. Alguno encontramos, es bastante frecuente, pero al ver estos no hizo falta asesoramiento, estaba claro que eran ellos.
| Achuchón entre árboles (y un mirón). | Beso fogoso y pasional entre árboles. (Niños, no miréis) Y aquí un pato cotilla entre juncos. (Justo detrás suyo sale el pompis de su señora esposa buscando algo de cena) |
Ya veis que nos quedó muchísimo por ver. Estoy segura de que volveré, e intentaré hacerlo en primavera, cuando se pueda disfrutar del paisaje en todo su esplendor (la noria y las fuentes en activo, los árboles con hojas y flores...). Ah, y con guía, eso sí :)
¿Qué os ha parecido, os gustaría visitar el Jardín Botánico? ¿Habéis ido alguna vez a uno? Espero que os gusten este tipo de entradas, sea sí o no, espero vuestra respuesta :)
¡Besos de árboles! Si queréis más información: - Página oficial del Jardín Botánico Atlántico aquí. - Página oficial del Ayuntamiento de Gijón sobre el Jardín Botánico aquí.- Página de Amigos del Botánico de Gijón aquí.
Se me fue la pinza. Sonó el despertador a las 9am y un resorte dentro de mí me obligó a ponerme a hacer galletas. Así, sin anestesia, ni preliminares, ni nada. La receta está basada (y versionada) de un libro de muffins, bagels y demás postres. Como siempre, es una receta a prueba de maldiciones (¡esto marcha!) y da para, más o menos, una docena de galletas (son grandotas). Empezaremos con el relleno: 1. Cogeremos unas seis u ocho fresas, las lavamos, les quitamos las hojas y las partes que estén sin madurar (zonas blancas). 2. Las laminamos con un cuchillo y las ponemos en un bol. El siguiente paso es opcional: 3. Las cubrimos de azúcar, revolvemos un poco y las dejamos reposar. (¡Esto con nata montada es otro postre increíble!)
Vayamos ahora con las galletas 1. Precalentamos el horno a 180º y forramos una bandeja de horno con papel vegetal (papel de horno). 2. Batimos la mantequilla (que estará a temperatura ambiente) y la mezclamos con los 200gr de azúcar blanco. 3. Cuando esté bien batido agregamos el huevo y la harina poco a poco. 4. Llegará un momento en que la batidora diga "¡no puedo con esta masa!", entonces la sacaremos sobre una superficie enharinada, y con el rodillo la extenderemos hasta que tenga aproximadamente unos 5mm de alto (de grosor, vaya).
5. Llega la parte divertida: ¡dar forma a las galletas! Para ello utilizaremos, o bien cortadores como los de la imagen (los que yo usé son como esos, los podéis encontrar en Casa) o bien vasos normales y corrientes. Os recomiendo que para estas galletas no utilicéis cortadores con formas muy especiales porque en el horno se agrandan y el dibujo se deforma. Cuanto más sencillo sea el cortador, mejor será el resultado. Una vez que tengamos todas las galletas cortadas, colocaremos sólo la mitad en la bandeja. 6. Es el turno del relleno. Pondremos en el centro de nuestras galletas una cucharadita de las fresas laminadas (y escurridas, si soltaron su jugo). ¡El relleno no debe salirse por los bordes, ojo, tiene que estar bien centrado! 7. Y ahora la parte más difícil: cogeremos la otra mitad de las galletas que habíamos cortado, y las iremos poniendo encima del relleno, como si hicieramos bocadillos. Con los dedos iremos marcando los bordes para dejar bien sellada una galleta a otra y que no se nos escape el relleno. ¡Ya están! Difícil ¿eh? 8. Metemos la bandeja en el horno durante unos 10-12 minutos (o hasta que las galletas se doren por los bordes) y las dejamos enfriar. ¡A la rica cobertura! Mientras se hacen y se enfrían las galletas, podemos ir preparando la cobertura de chocolate. Para ello yo utilicé cacao en polvo, pero también podéis echar mano de chocolate a la taza, por ejemplo. La historia es bien fácil: ponemos en un cazo un chorrito de leche entera, y cuando esté caliente le vamos añadiendo cacao en polvo y azúcar. Las cantidades son al gusto. O sea, que vais removiendo y chupando el dedo hasta que deis con el punto que más os gusta (a mi hermana le encanta el chocolate negro y amargo, y a mí por el contrario, con mucha leche y azúcar, ¡no hay color!). No os paséis echando leche*, tiene que quedar bien espeso. Si nos pasamos dejaremos el chocolate bajo vigilancia a fuego lento, y removiendo iremos viendo cómo se espesa poco a poco hasta llegar al punto que queremos. *Hay quien usa nata para montar y se evita este problema. También es buena opción. ¿Ya se enfriaron las galletas?
¿Ya está espeso el chocolate?
Pues a la carga: colocaremos las galletas sobre una rejilla e iremos haciendo lluvia de chocolate. ¡Quedarán riquísimas!
¡Y además con sorpresa! Sé que la receta parece un poco larga pero es muy fácil y rápida de hacer, lleva más tiempo explicarla que llevarla a cabo :) Ya lo veréis si os ponéis manos a la obra con ellas.
Espero que os animéis a hacerlas y a contármelo. ¡A probar las mías no os invito que ya no queda ni una jajaja!
¡Que tengáis un día muy cookie! (jaja, ¿lo pillas?)
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