(...o cómo ser más feliz).
Este post se sale de la línea del resto de entradas del blog, pero quiero compartir con vosotros algo pequeñito y básico para mí, que posiblemente alguno o alguna no os hayáis parado a pensar, y que, al menos a mi parecer, significa un cambio primordial en nuestra vida.
Yo parto de que la vida es corta. Y como cada vez nos queda menos tiempo de vida, malgastarlo en complicaciones absurdas es, pues eso, absurdo.
Además de tener un trabajo, una estabilidad, estar sanos y etc, creo que este "puntito" es también uno de los pilares para sonreír todos los días.
El "puntito" del que os hablo lo leí en alguno de esos libros que ocupan la pared de mi salón. El libro en cuestión no dedicaba un capítulo en especial para ello, lo comentaba de pasada, pero en mí dejó huella para siempre. Os cuento:
Hay gente fabricada de basura, de ceniza, de restos de lo que algún día fue un buen banquete. Ese es el concepto principal.
Dentro de este tipo de personas, para que me entendáis, están las que envidian, las que odian y las que amargan el trabajo, el ocio y la vida en general de los demás.
¿Nunca os habéis topado con una de esas personas que en vez de evolucionar por sus propios medios, hacen lo posible para hundiros? Su intención es destacar sobre vosotros. La realidad es que ellas están en el mismo punto que en un principio, y que nosotros, nuestra autoestima, queda bajo tierra. ¡¡Y lo permitimos!!
Este post se sale de la línea del resto de entradas del blog, pero quiero compartir con vosotros algo pequeñito y básico para mí, que posiblemente alguno o alguna no os hayáis parado a pensar, y que, al menos a mi parecer, significa un cambio primordial en nuestra vida.
Yo parto de que la vida es corta. Y como cada vez nos queda menos tiempo de vida, malgastarlo en complicaciones absurdas es, pues eso, absurdo.
Además de tener un trabajo, una estabilidad, estar sanos y etc, creo que este "puntito" es también uno de los pilares para sonreír todos los días.
El "puntito" del que os hablo lo leí en alguno de esos libros que ocupan la pared de mi salón. El libro en cuestión no dedicaba un capítulo en especial para ello, lo comentaba de pasada, pero en mí dejó huella para siempre. Os cuento:
Hay gente fabricada de basura, de ceniza, de restos de lo que algún día fue un buen banquete. Ese es el concepto principal.
Dentro de este tipo de personas, para que me entendáis, están las que envidian, las que odian y las que amargan el trabajo, el ocio y la vida en general de los demás.
¿Nunca os habéis topado con una de esas personas que en vez de evolucionar por sus propios medios, hacen lo posible para hundiros? Su intención es destacar sobre vosotros. La realidad es que ellas están en el mismo punto que en un principio, y que nosotros, nuestra autoestima, queda bajo tierra. ¡¡Y lo permitimos!!
La solución a esto, la verdadera solución, no es enfrentarse a ese tipo de persona, no es encararse y decirle si es un amargado o no, o si es un aguafiestas o no. Según mi experiencia (con 23 años es suficiente para haberme dado cuenta de esto más de una, y de dos, y de tres veces...) enfrentarse a una persona-basura, no sirve absolutamente para nada. La gente no cambia. Mi amiga Sara siempre me lo dijo firmemente (por eso de que yo siempre fui de confiar en que la gente mejora y se forma bien por dentro, y no hice más que equivocarme). Por esto, la mejor opción es alejarse, irse, desaparecer, olvidar, ignorar a esas personas.
Seguro que más de una vez habéis oído eso de que "el tiempo pone las cosas en su sitio". Yo creo en esto ciegamente: mi sitio, el mío, no es aguantar las críticas de gente aburrida, no es aguantar los lloros de gente amargada, no es escuchar las tonterías de incultos que quieren seguir siéndolo. No es mi sitio porque yo NO QUIERO que lo sea. Y por tanto, y a lo que me llevan mis pasos y mi vida, es a alejarme de todo aquello, y de todos aquellos que intenten hacerme ese daño. Y creyendo en esto, y casi sin darme cuenta, en poco tiempo, todo se coloca en el sitio perfecto para mí. Y por su propio peso: soy mucho, mucho más feliz.
No dudéis en separaros de aquellos que quieran que la vida os duela tanto como a ellos. No tengáis miedo de, incluso llegado el momento, romper los lazos que os unen a personas que os hieren constantemente. Recordad siempre que "quien bien te quiere NO te hará sufrir". No os engañéis, y que no os engañen. Os aseguro que se respira muchísimo mejor si todo aquel que te rodea te aprecia, se alegra por tus progresos, te ayuda a ser mejor y te anima con tus ambiciones porque esta gente, ésta sí: te quiere.
(El tiempo sigue corriendo... ¿hasta cuándo vas a aguantar?)


