vivía en una casa en un pueblo en las montañas que separan Asturias de Castilla.
Un día salí a buscar setas, castañas y florecitas para adornar la casa,
y por el camino que cruzaba el bosque me crucé con una vieja requetevieja.
Cuando la ví dije "¡¡coño, una vieja!!" o algo por el estilo y ella se enfadó.
Como la vieja requetevieja pertenecía a otra época,
me maldijo con no poder aprender a cocinar bien,
para que así no pudiera conquistar a un hombre
ni hacerle feliz nunca jamás. Me miró directamente a los ojos y
gritó que todo aquello que yo tocara quedaría convertido en basura, y
todo aquel que probara una mínima porción de una receta mía,
pasaría la peor noche de su vida sentado en el váter.>>
Digamos que por un lado estoy servida en cuanto a amor, esa parte se le escapó a la vieja, no contaba con mi astucia y sensualidad para conquistar a Diego (jajaja). Y en cuanto a comida, lo mismo, la requetevieja no pensó que a mi edad seguiría viviendo en casa de mis padres... y creedme, comer lo que prepara mi madre no tiene nada de castigo.
Pero, volviendo al tema, efectivamente por otra parte sigo maldita: soy un desastre en la cocina.
Igualmente, y aunque le eche un par de narices a la cocina, la maldición está ahí. Y posiblemente pensaréis "bueno, bueno, no será para tanto"... ya, ya, ya...
Hace unos años me propuse aprender a hacer arroz blanco. Siguiendo las anotaciones de mi madre, que hace unos arroces riquísimos, todos los que yo hice me salieron de todas las maneras posibles que podrían salir, pero nunca bien hechos. O quedaban crudos por dentro, o pegados abajo, o más o menos pasable pero soso... Viendo esto, y temiendo por nuestra salud (tanto comer arroz mal hecho no debe ser sano) mi madre decidió acompañarme durante toda la receta, para ver dónde fallaba.
Al terminar de cocinar me felicitó, lo había hecho perfecto y recuerdo oír algo así como "ya verás qué rico está hoy". Ese día comimos lomo con patatas, ya me entendéis.
Ejemplos como este tengo cientos: pechugas crudas por dentro, magdalenas que no suben, tartas que parece que se cayeron de un quinto... ¡con lo que me gusta a mí comer y tengo que depender de otros!
Sea receta fallida o superada, por aquí la veréis. ¡A no ser que la imagen sea tan desastrosa como para haceros llorar hasta durmiendo! No se trata de haceros sufrir, pero sí de compartir la experiencia y pasar un rato divertido aunque sea a costa de mi atrofia gastronómico-culinaria :)
Os espero con el delantal ya puesto, ¡no os olvidéis de tener todos los utensilios limpios!
¡Besos rebozados como croquetas de jamón!

