En fin, después de aquello se me quedó la espinita clavada de las magdalenas... si tan fáciles son, ¿por qué no me salen? ¿Habrá que empezar por lo básico? Pues igual era ese el problema. Así que probé con algo más simple, pero que tuviera algo de chicha. Vamos, que no fueran unas magdalenas corrientes de toda la vida. Veréis:
- Precalentamos el horno a 180ºC.
- Mezclamos bien los ingredientes en el mismo orden que la lista de la imagen: huevos, azúcar, aceite, harina (mezclada con levadura) y zanahoria.
- Ponemos la masa en las cápsulas para magdalenas y las metemos en el horno unos 20 minutos, hasta que estén doraditas.
- Pinchamos un palillo en alguna magdalena para comprobar que están completamente hechas (tiene que salir limpio).
- Adornamos al gusto con queso Philadelphia.
- Ya está.
- En serio, ya está. No hay más.
Se preparan en un momento, no se mancha la cocina, y salen un montón de magdalenas dulces, todas buenísimas y preparadas para hincarles el diente :D
También podéis hacer como yo y preparar magdalenas con la mitad de la masa, y con la otra mitad hacer un bizcocho esponjoso, que está igual de bueno, sólo que la presentación es más... rústica, digamos. Ya se ve. Perdió todo el glamour:
Si probáis a hacerlas, espero que me lo contéis, ¡salgan como salgan!
A ver si os animáis y le dais una vuelta de tuerca a la receta... que esas innovaciones siempre alegran la vista (y el estómago, claro jaja).

