Ya sabéis que yo lo de cocinar lo llevo fatal debido a mi maldición, pero aun así intento quitármela de encima como sea, o... vale, al menos disimularla un poco. La parte teórica para mí suele ser bastante sencilla, estoy acostumbrada a ver a mi madre amasando, removiendo, adornando o friendo. El problema llega cuando las cosas entran en contacto con mis manos... sálvese quien pueda.
Necesitaremos también un bol de pyrex con tapa. Esto hará que se mantenga la humedad dentro del horno y la masa suba mejor.
Ya veréis como la receta es superfácil, sólo tenéis que mirar la foto de mi pan... ¡hasta yo pude hacerlo!
- Empezamos mezclando bien nuestros ingredientes en este orden: agua, aceite, levadura, harina y sal.
Acordaos de que es esencial no mezclar la levadura con la sal directamente, porque anularíamos la levadura y la masa no subiría (sería como no haber echado levadura, vaya). - Cuando la masa sea homogénea, ponemos un poquito de harina sobre la meseta de la cocina y empezamos a trabajar la masa de pan con las manos. Se recomienda darle golpes a la masa lanzándola con fuerza contra la meseta, varias veces seguidas. En mi casa desde siempre se dan cien golpes, no me digáis por qué, que tampoco lo sé jaja. En la receta original no especifican cantidad.
- Damos a la masa forma de bolita, que quede mona y achuchable, ya sabéis :P
- Preparamos la fuente de pyrex, untándola en aceite (con las manos) y echándole un poquito de harina por encima. La tapa de la fuente también debe ir así de rebozada :P
- En el medio de la fuente pondremos la bolita de masa. Espolvoreamos un poquito de harina por encima y para adornarla haremos unos cortes a la masa en forma de cruz, de almohadilla (#) o como os apetezca.
- Ponemos la tapa a la fuente y la introducimos en el horno, que debe estar apagado y frío. Una vez esté nuestro proyecto dentro, ponemos el horno a 200ºC y esperaremos 45 minutos. Abrimos una cervecita y nos ponemos la tele. Esto es básico, claro.
- Cuando falten 10 minutos para terminar la cocción, abriremos el horno y quitaremos la tapa a la fuente. Cerramos el horno y lo dejamos los últimos diez minutitos para que el pan se dore por arriba.
- Cuando el horno haga "¡tin!" o "¡cling!" o lo que sea que hace tu horno, sacaremos el pan y lo dejaremos enfriar.
- Para saber si está bien hecho antes de abrirlo, damos la vuelta al pan y le damos unos toquecitos con los nudillos, como cuando llamamos a la puerta. Tiene que sonar a hueco (igual que la cabeza de alguno/a que yo me sé jajaja).
¡Pues eso tiene nada más jajaja!
Me quedé corta con la sal y puaj, qué mal sabe el pan soso...
También subió menos de lo que esperaba, no entiendo por qué razón, las instrucciones están seguidas al pie de la letra. Igualmente, la próxima vez que haga pan casero, dejaré la masa en reposo aunque sea una hora, a ver qué pasa. Ya os contaré, por supuesto :)
¿Os animáis a probar a hacer vuestro propio pan casero? ¿Lo habíais hecho alguna vez? ¿Tenéis algo que comentarme para mejorar la receta o mi maña en la cocina? Ya sabéis que os agradezco toda ayuda :)
Ah, y no podía terminar la entrada sin comentar que el pan soso ¡no se tira!. Un poco de Philadelphia y mermelada de arándanos y frutos rojos...
¡y a zampar!
¡Buen provecho! :)

