¿Os acordáis de mi maldición en la cocina? En todo este tiempo he pasado de utilizar la tapa de una olla como escudo cada vez que frío unos filetes, a buscar nuevas y apetecibles recetas para retarme y (con suerte) sorprenderme de lo que soy (o no) capaz.
- Empecé en navidades haciendo la receta del famoso roscón de reyes de Isasaweis, que podéis ver aquí por si aun no lo conocéis: ¡click!
- Ese roscón es de pan y no de hojaldre, así que quise rellenarlo con algo rico. Y por no hacerlo de la clásica trufa o nata montada, fabriqué dulce de leche casero.
- Como sobró un montón (porque al final no lo rellené y dejé el dulce en cuencos para que cada uno se fuera sirviendo a su gusto) busqué cómo darle salida al sobrante (no era plan de darse el atracón a cucharadas... ¿no?... ¿no?... ¿no?)
Así aparecí en el blog de Carmen, donde se explica paso a paso, entre otras mil tropecientas cuarenta y siete recetas diferentes, cómo conseguir un delicioso helado casero de dulce de leche. ¡Y sin necesidad de heladera! Estaba claro que caería esta receta sí o sí.
¡¡ATENCIÓN!! ¡¡NO SIGAS LEYENDO SI ESTÁS A RÉGIMEN
O SI PRETENDES MANTENER UNA DIETA LIBRE DE HELADO EN DOSIS DE KILO!!
(Bien, ¡yo te avisé!)
INGREDIENTES: (según la receta de Carmen):
- 500 gr de dulce de leche
- 2 tazas de leche
- 200 ml de nata para montar (¡no la de cocinar!)
PREPARACIÓN:
- Punto uno: Calentar el dulce y la leche removiendo hasta que los dos ingredientes queden bien mezclados. Dejar enfriar.
- Punto dos: Montar la nata. Tiene que estar bien fría para que se suba mejor y más rápidamente. Se bate con una batidora hasta que, al inclinar la fuente donde la estemos batiendo, la nata no resbale sino que se quede con forma fija en el fondo (truco cortesía de Mamaliciosa ^-^).
- Punto tres: Unir "Punto uno" con "Punto dos" y remover bien para que quede muy bien hecha la mezcla. Poner en una fuente y meter en el congelador.
- Punto cuatro: Dos horas después, y con la ayuda de un tenedor, picar y remover la mezcla para deshacer los cristales que se van formando. Volver a meterlo al congelador.
- Punto cinco: Rehacer el punto cuatro. Y así una vez más, o dos, o las que creamos convenientes según vayamos viendo el estado del helado.
¿No es más que fácil? Claro, así cómo no me iba a animar jajaja
Solo está buenísimo, de rechupete, de caerse para atrás... pero aun así mamá preparó frixuelos/frisuelos/fisuelos/fixuelos/feixolos/filloas (lo que tiene el asturiano, que no nos decidimos por un nombre) y pusimos el helado como acompañamiento. La mezcla ya fue espectacular. Y con sirope de chocolate puessss... para qué contaros. Yo creo que a estas alturas no queda nadie leyendo porque se ahogó en su propia saliva jajaja :)
También tengo ganas de enseñaros qué más se puede hacer en casa con la nata para montar ¿adivináis qué tengo en la mente? :)
Espero que os haya gustado y que hayáis sobrevivido bien al subidón de azúcar que os he puesto en fotos, ¡nos vemos pronto!
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