Esta entrada es breve pero muy importante si queremos tener una manicura duradera y sacar el máximo partido a nuestros esmaltes.
Celia, una lectora habitual, me ha comentado que los holográficos de KIKO que os enseñaba en esta entrada, duran muy poco. Me propuse entonces pintarme las uñas sin base ni top coat, y hacer vida normal, por experimentar qué pasa.
Y el resultado a sólo 24 horas de habérmelas pintado es este:
¡Qué desastre, ¿verdad?!
Me imagino que esto os sonará, estoy casi segura de que os ha pasado en vuestras uñas alguna vez en la vida, porque acaba ocurriendo hasta con las mejores marcas. No cabe duda de que no merece la pena ni pintarse las uñas si no nos duran perfectas ni siquiera un día. Y es que, ¿para qué arriesgarse a que salten cachitos por los aires al mínimo roce?
Con un top-coat la manicura estará protegida de los roces externos y será más difícil que se astille y se pierda allá por donde toquemos. Uno bueno como es el de la marca Poshé, además, deja un acabado "gordito", rellenando los huecos que quedan cuando algún aplique sobresale de la uña, dando brillo además de endurecer el total de la manicura frente a roces y choques. En el mercado existen un montón de marcas, de precios y de resultados diferentes, seguro que alguno se ajusta a la perfección con los bolsillos y necesidades de cada una, así que: ¡Pon un top coat en tu vida! :)
¿Nos contáis cuál es?
¡Nos vemos pronto ^-^!
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