Nataliciosa.com
  • Nataliciosa.com
  • Yo mi me conmigo
  • Licencia de la web

Domingo, 18 de marzo de 2012


     No he vuelto a fumar. Van 175.

     No me gusta el tabaco, ni su olor, ni escuchar las caladas de la gente. Algo se ha metido en mi cabeza que hace que cada vez que escucho cómo alguien (véase mi madre, que no os lo había dicho entonces, pero volvió a fumar después de una semana o así, y hasta ahora) respira del cilindro blanco, me duele. Es como si escuchara la muerte. Probablemente si alguien que fuma me lee, me llame exagerada, pero os soy sincera, es como el típico sonido que pondrían en una película o un videojuego cuando expira el alma de alguien. Da muy mal rollo, sí. Y si es alguien a quien quieres, aunque sea lo más mínimo, imagínate.

     Por otro lado estoy muy enfadada con otro tema, y es que apenas estoy terminando de comer y ya me encienden un cigarrillo al lado. No es que sea intolerante, es que pido algo de respeto, como desde un principio. Aún sigo dejándolo, no estoy completamente limpia, y si me encienden el cigarrillo al lado, o bien me entran ganas de fumarlo por imitación, o bien me retuerzo del asco por el olor y acabo con arcadas (verídico) entre el pestazo y la barriga llena... Por supuesto que me he quejado, pero la respuesta es "no me estropees el pitillo" y la solución es irse. Y cuanto antes, porque diga lo que diga el cigarrillo va a seguir encendido y ahumando el ambiente. Igualmente cuando llego a mi habitación, el olor se nota, se nota en la ropa que antes olía a suavizante y en el pelo que antes olía a champú, ¡¡SE NOTA!! Y es asqueroso, de verdad. Asqueroso hasta el punto de, a veces, ser insoportable.

     Y lo triste, lo verdaderamente triste de todo esto, no es que me haya vuelto una incomprensiva, o una rebelde, o qué sé yo que pensaréis, lo triste es que el que fuma, ¡¡no nota estas cosas!! ¡Ni se las cree, ni les da la importancia que tienen! Yo misma sentía que algo olía, es lógico, pero no hasta este punto, no pensé que fuera tan evidente que alguien sea fumador. Por mucho chicle que masque, se nota. Y por mucha colonia que utilice, sigue apestando. Y ahora, dándole vueltas a esto, me siento tan RIDÍCULA de pensar en que yo en su día pensé que mis tácticas de "Halls y medio litro de colonia" ocultaban todo esto... madre mía. Vergonzoso, esa es la palabra, sí.

     Bueno, perdonad el cabreo. Estoy, como decimos en mi casa, "que me lleva dios" con el temita. A la vista está.
     


 

Viernes, 13 de enero de 2012


     Van 110. Aunque he de confesar que no son 110 limpios, no os voy a engañar.

       El sábado 26 de noviembre, en plena fiesta celebrando el cumple de unos amigos, pedí un cigarrillo. Me lo dieron sin problemas, lo puse en la boca y pedí un mechero. Digamos que mi mente ya tenía la idea de "probar cómo es fumar o a qué sabe realmente el tabaco después de tanto tiempo". En el momento en que iba a encender mi cigarro, un amigo (exfumador) me lo quitó de golpe de la boca y (sé que lo hizo de buena fe, pobrecillo) me echó una reprimenda de las que, ya os lo podréis imaginar, salen cosas como "vas a volver a caer", "te vas a enganchar otra vez". El caso es que por muy buena intención que tuviera él, esto consiguió que me entraran más ganas de fumar, no por la "bronca" sino porque mi mente ya se había hecho a la idea... o por simple cabezonería de "haré lo que yo quiera que ya soy mayorcita". Que también es muy creíble, vaya jajaja. Después de eso pedí otro cigarrillo (no sé qué fue del primero, ¿se lo guardaría mi amigo para él? jajaja), lo puse en la boca, lo encendí y AARG, ¿pero en serio resquema tanto la garganta? Era un Marlboro, lo que yo fumaba, ya lo sabéis. El sabor era tal y como recordaba los primeros pitillos, no sabría explicarlo. Entre recuerdos divertidos y mal sabor, una cosa extraña. A mitad de cigarrillo lo tiré porque entre calada y calada el sabor que me quedaba en la boca era asqueroso, y además curiosamente cada vez que aspiraba me hacía daño (mucho, en serio) en la garganta. Esto fue un sábado, como os digo. El sabor (aunque cada vez más leve) me duró hasta el martes. Tres días.


        Nochevieja. Ahí la cagué otra vez. Conseguimos reunirnos las amigas de siempre, fue un plan totalmente improvisado pero me encantó estar con ellas como cuando vivíamos todas en la misma ciudad, y creo que fue por esa "costumbre resurgida" que, al ver fumar a mi mejor amiga, alguien con quien empecé comprando las cajetillas a medias y con la que siempre fumé (lo que era tabaco y lo que no, aunque eso es otra historia), necesité fumar. Y lo mismo, el mismo sabor asqueroso pero engañador. Aun así llegó un punto en que me sabía fatal, como si la lengua se quedara dormida encima de un cenicero, me olían las manos a tabaco y me rascaba la garganta. Vamos, que al final, a la vez que echaba una calada pensaba "¿qué c*ño hago?". El sabor me duró también hasta el martes, curioso. Otros tres días.

        En resumen, 110 "días sucios", o técnicamente 13 días sin fumar. La verdad es que para mí misma, y por mí, no quiero hacer ese corte en la cuenta, prefiero pensar que llevo 110 y no perder los ánimos, porque sé que si empiezo a decir que llevo sólo 13 días voy a darme cuenta de que es un "volver a empezar" y quizá me falten fuerzas. Me anima mucho pensar que llevo todo este tiempo sin el hábito de fumadora, así que para autoengañarme como os digo, veréis que la cuenta la sigo haciendo a partir del día 25 de septiembre, cuando decidí dejarlo. Se entiende ¿no? :)  A día de hoy sigo igual que en la actualización anterior, ni me gusta el olor a tabaco, ni quiero volver a caer ¡en la vida!




Martes, 8 de noviembre de 2011

    Y van 44.


     Os aseguro que esto está siendo más fácil de lo que me esperaba. De hecho me cuesta hasta escribiros esto porque no sé bien qué deciros, a diario no me acuerdo para nada del tabaco ni siento "ese algo que me falta" que sentía antes. No necesito tener algo en las manos para estar tranquila y estoy acostumbrada a que en mi bolso falten cajetilla y mecheros. Me alivia pensar que ahora estoy mucho más sana que antes, y que incluso me recuperé antes del catarrazo que cogí hace unas semanas.
     También tengo que comentar -que ya se me pasaba- que oficialmente ya #SOYUNODEELLOS. Me refiero a que me molesta que la gente fume a mi lado. Bueno, no soy tan radical, no me molesta el hecho de que la gente fume, es la decisión propia de cada uno, yo me refiero a que me molesta el olor del tabaco. Me molesta hasta tal punto que prefiero irme de la habitación y quedarme aislada si es que todos fuman y están en reunión, no me gusta que mi pelo recién lavado huela a cenicero ni que mi comida esté ahumada al toque de Marlboro. Y esto se debe, sin duda, a que he recuperado el gusto y el olfato por completo. Recuerdo que a veces no me daba ni cuenta de que alguien estaba fumando, así que fijaos lo atrofiados que estaban mis sentidos.

     Aunque me esté yendo bien, no dejaré de actualizar este apartado, al menos no de momento. A día de hoy tengo mis exámenes bien cerca, y justo después las navidades, y ya sabéis -los que fumáis- que esas fechas de celebraciones conjuntas, y esos momentos de estrés al estudiar, son fatídicos para que caiga un pitillo. Aun así me he retado a aguantar como una campeona :)


Viernes, 14 de octubre de 2011

      Diecinueve días sin tabaco y estoy contentísima, no he vuelto a pecar ni tengo ganas. Y tengo un notición que daros:

                                                                     ¡mi mami también lo ha dejado!

     Ella llevaba siendo fumadora más o menos lo mismo que yo, pero tengo que decir que le está costando bastante más. Como remedio a esto se dedica a cantar miticazos de Frank Sinatra en lugar de encender un cigarrillo.. y poco a poco van pasando os días y va cumpliendo su objetivo.

     ¡Y yo el mío! Si visitáis el apartado "MÁS" de este experimento, veréis que os recomiendo una aplicación para Android. Yo voy guiándome por ella, por eso de animarme día tras día a seguir con esto, y para mí por lo menos funciona. Ya sé que cada cuerpo es diferente y que tendría que hacerme una analítica para saber al detalle cómo estoy, pero aunque la aplicación se base en una media sacada de otros exfumadores... me vale.


     ¡Os cuento mis progresos!
  • RECUPERACIÓN DEL MONÓXIDO DE CARBONO Y EL OXÍGENO A NIVELES NORMALES >>>>> Conseguido
  • DISMINUCIÓN DEL RIESGO DE PADECER "MUERTE SÚBITA" >>>>> Conseguido
  • RECUPERACIÓN DEL GUSTO Y EL OLFATO >>>>> Conseguido
  • NORMALIZACIÓN DE LA FUNCIÓN RESPIRATORIA >>>>> Conseguido
  • ELIMINACIÓN DE LA DEPENDENCIA FÍSICA A LA NICOTINA >>>>> Conseguido
  • MEJORA DE LA CIRCULACIÓN SANGUÍNEA, HIDRATACIÓN DE LA PIEL Y DESAPARICIÓN DE ARRUGAS PREMATURAS >>>>> 88.11%
  • AUMENTO DE LA CAPACIDAD FÍSICA >>>>> 20.56%
  • DISMINUCIÓN A LA MITAD DEL RIESGO DE MORIR POR UNA ENFERMEDAD CARDÍACA >>>>> 5.07%
  • IGUALACIÓN DEL RIESGO DE PADECER UN CÁNCER DE PULMÓN A UNA PERSONA NO FUMADORA >>>>> 1.01%


     La aplicación también me dice que he dejado de fumar 185 cigarrillos, lo que suponen unas 9 cajetillas... Es decir, en menos de 20 días me he ahorrado unos 40€. Así que ese dinero se va a la saca, hasta que decida en qué gastarlo (potis, herramientas o materiales para manualidades, no sé, no sé... ¿alguna idea?)



Lunes, 3 de octubre de 2011

    Llevo ocho días sin fumar y no siento más que la falta de tener algo entre las manos. Reconozco que el humo del tabaco rubio sigue despertándome ganas de dar una calada, pero entonces recuerdo el verdadero sabor del cigarrillo y me tranquilizo sin problemas. Solamente echo de menos "el gesto" que llevo haciendo tanto tiempo. Pero creo que lo llevo muy bien, estoy muy animada.

    Me he dado cuenta de que el tabaco está en todos lados en mi vida. Ya os dije que no tengo necesidad de fumar propiamente dicha, pero haga lo que haga, aparece el tabaco. Lo bueno es que esa aparición no me da ganas de encender un cigarrillo, sólo la apunto mentalmente como "anda, qué curiosidad". Para que me entendáis:

    - Estoy preparando mi bolso para salir de casa, y repaso: "móvil, llaves, dinero, dni" (este cantar lo llevo diciendo desde que tuve mis propias llaves jaja) y después añado "mechero, tabaco... ¡ah no, eso ya no!".
    - Salgo a la calle y mientras voy bajando por el portal voy pensando en mis cosas mientras mis manos cachean los bolsillos: buscan un mechero que no está.
    - Cuando meto la mano en el bolso, por ejemplo, en la caja del súper, me falta algo que siempre estaba. Es evidente que es la cajetilla, pero esto me crea gran inseguridad porque en primera instancia pienso que perdí la cartera y me da un vuelco jajaja.
    - Si me pongo a escribir a ordenador o a redactar un texto a mano, también aparece. Normalmente también repaso "folios, boli negro, boli azul, cenicero, mechero, tabaco..." así que ahi está Don Marlboro de nuevo.
    - Al ver casi cualquier foto en la que salgo. Por lo general o tengo un pitillo en la mano, o la cajetilla sale encima de la mesa, o algo por el estilo.

Y son sólo algunos ejemplos.

    Pero ya os digo que estoy muy tranquila, consciente de que es un largo camino que, aunque duro, puedo superarlo ^ ^.


Create a free website with Weebly