¿Cuándo fumaste tu último cigarrillo?
Fumé mi último cigarrillo el domingo 25 de septiembre de 2011. Llevaba tres días sin fumar y recaí la noche de ese domingo. Cuando apagué el último sentí hasta pena de mí misma. Pensé que con 23 años era ridículo lo que me estaba pasando, el no saber controlar mi propio cuerpo, el no superar una adicción que otros ya superaron antes que yo. Y con esas, supongo que por orgullo, aguanto.
¿Cómo tomaste la decisión de dejarlo?
Mi última temporada como fumadora fue una de esas en las que fumaba
menos. Me reté a quitarme los cigarrillos de después de comer, y dejé
algo de lado el café. Poco a poco me fui haciendo a la idea de dejar de
fumar, y de todo lo que eso conlleva: el dinero, la salud, la estética.
Aun así seguía fumando, porque creo que intentaba alargar el momento de
dejarlo, de cortar con una parte de mi pasado-presente. Un día
(¡bendito!) por una razón u otra, llegó la noche y me di cuenta de que
sólo había fumado uno. Así que al día siguiente me reté a fumar, como
mucho, también uno. Aguanté el día entero sin vicio... y sin problemas. Y
ahi sí, aproveché, y empezó todo en serio.
¿Te viste sola en esto?
Todo el mundo me lo dice, fumadores y no fumadores, el apoyo más
importante es el que se da uno mismo. Si mis ganas fallan, se va todo a
pique, pues de nada sirve que me sigan dando palmaditas en la espalda
mientras a escondidas me fumo uno, dos, o los que sean ¿no?
Por supuesto es también importante que los que nos rodean nos ayuden. Pero en mi caso te diré que convivo con mis padres, y ambos fuman, (y están en su derecho). El olor del tabaco sigue estando en la casa, y en mi ropa y en mi pelo. Ahora no formo parte directa de él, pero yo quiero que sepas que en mi casa sólo tengo apoyo verbal por parte de mi madre, ningún otro, y aún así, quiero conseguirlo, pienso conseguirlo y lo conseguiré, ¡vaya que sí!
Por supuesto es también importante que los que nos rodean nos ayuden. Pero en mi caso te diré que convivo con mis padres, y ambos fuman, (y están en su derecho). El olor del tabaco sigue estando en la casa, y en mi ropa y en mi pelo. Ahora no formo parte directa de él, pero yo quiero que sepas que en mi casa sólo tengo apoyo verbal por parte de mi madre, ningún otro, y aún así, quiero conseguirlo, pienso conseguirlo y lo conseguiré, ¡vaya que sí!
¿Qué productos usas para dejar el tabaco?
"Mis tratamientos para no recaer, son los caramelos y los chicles. Pero de los de toda la vida, los del kiosko: Palotes, Happydent, Maskys, Pikotas... No quiero ni probar los parches ni los chicles de nicotina. Al final, más o menos, estaría metida en lo mismo. Así que mejor cortar por lo sano.. y hasta nunca."
Eso dije en un principio, pero al poco ya me acostumbré a no necesitar nada de chucherías, puedes verlo aquí :)
¿Qué recomiendas para los que empezamos a dejarlo?
Lo primero es bien sencillo y puede que te suene raro, pero: no dejes de fumar si tú realmente no quieres dejarlo, no lo hagas porque tu madre dice que es malo, o porque tu novio dice que huele mal toda la casa. Si tú mismo no crees que puedes dejarlo, o si eres de los que dicen que realmente disfrutas fumando, ten por seguro que antes o después volverás a caer. Eso desanima a cualquiera. Serás de los que se oyen siempre decir que "ya dejé de fumar tres/ cuatro/ setenta veces y no soy capaz". Cuando tengas claro que eres tú quien toma la decisión, estarás preparado.
Date tu tiempo. Ese es el siguiente punto. No vas a dejar un hábito tan fuerte de la noche a la mañana: vas a sentir que te falta algo, vas a notar tu cuerpo raro, y puede que estés ansioso, nervioso o incómodo. De verdad, date tiempo y no te agobies. Es parte del proceso. Y según cómo te prepares antes de este proceso, te será más fácil o más difícil. No tengas prisa, no te pongas fecha límite. No es eso lo que necesitas. Lo que necesitas, lo que de verdad te falta, es asimilar que, efectivamente, el tabaco no te es imprescindible. Ya lo verás.
Para prepararte antes de ese proceso "angustioso" que te digo, lo que se suele llamar "mono", tienes que ir viendo que no necesitas todos los cigarrillos que fumas. Seguro que alguno puedes quitar. Prueba sin miedo y sin pensar en si se van a enfadar si vuelves y todo eso. Tú mira para ti, el que lo está dejando eres tú. Prueba a quitarte tu cigarrillo favorito del día. Y si te vieras con fuerza de sobra, prueba a quitarte uno más. No es un castigo, es un juego, tienes que retarte a ver si eres capaz de aguantar bien, sin morderte las uñas ni tirarte de los pelos. No tiene que ser traumático. La intención es que aprendas, aunque sea durante un día, a sobrevivir bien sin tu cigarrillo preferido. Una vez que superes esto, el resto es bien fácil: al día siguiente repítelo, y al siguiente, y al siguiente. Y cuando tú quieras apretar un poco más el reto, quítate un cigarrillo más. Como no tienes prisa por dejarlo, puedes tirarte así una semana, o dos meses o lo que tú y tu cuerpo veáis necesario. Te aseguro que querrás dejarlo del todo cuando tu cuerpo esté acostumbrado a pasar muchas horas entre cigarro y cigarro, y tú mismo te des cuenta de que saben mal, huelen mal o hasta te marean.